¿Cómo tomar decisiones difíciles pero necesarias?

Cuando te encuentras en situaciones difíciles, estas en un trabajo, una relación o sumergido en un hábito que no te hace bien, que te estanca o incluso te hace daño, en muchas ocasiones puedes estar conscientes de que tu lugar no es ahí y que lo mejor sería alejarte y dejar aquello que no es para ti por mucho que te gustaría que fuera, aún así te cuesta tomar decisiones para mejorar tu situación.

Aceptar que las cosas no siempre son como te gustaría y que la decepción también forma parte de la vida no es algo fácil, pero si necesario. Tus expectativas son solo eso: tuyas, y están en tu mente, no en la vida real. Para ello es importante centrarte en hechos y tomar consciencia de cuál es la situación real actual. Si haciendo eso te reafirmas que ese no es tu lugar y quieres salir de ahí, puedes seguir los siguientes pasos para tomar esa decisión que aun no logras llevar a cabo:

  1. Sé firme en la decisión

Una de las decisiones más difíciles de tomar y mantener es alejarse de alguien o hago que ha estado en tu vida mucho tiempo o incluso alguien en quien has generado expectativas muy altas, para que la decisión pueda ser firme, debes tomar nota de los hechos objetivos que te hacen sentir que ya no perteneces más a ese lugar, relación o hábito.

Es natural que tu mente o tus recuerdos te hagan “suavizar” agresiones relacionales que no mereces, incluso puedes llegar a normalizar cualquier situación que no este bien porque piensas que no es posible tener algo distinto a eso.

Trabaja en un plan que te ayude a evitar recaídas y sé firme sea cual sea la decisión a tomar, quizá poner distancia física o emocional, eliminar a alguien de tus redes sociales o despedirte abiertamente, buscar otro trabajo y ponerte una nota en tu computadora para recordarte por qué mereces ese cambio.

  • Aceptar las emociones

Es completamente válido y natural que sientas enojo, tristeza o miedo, los cambios siempre implican aceptar aquello que no funciona o dejar ir algo hacia lo que sientes cierto apego emocional y abrirse a la incertidumbre de experimentar algo nuevo. Pero es normal, vive tus emociones y sigue adelante.

Si sientes que la gestión de tus emociones se complica, no te reproches. Siempre puedes pedir ayuda a amigos, familiares o a un profesional especializado, lo importante no es hacerlo en solitario sino aprender, en eso consiste la vida.

  • Canaliza tu energía

Es natural que experimentes un proceso o una etapa de duelo, es importante que te permitas sentir todas esas emociones y pensamientos al mismo tiempo que te mantienes firme en tus decisiones. En eso consiste canalizar tu energía, en dejar fluir sin que te arrastre hacia atrás, en contenerla pero permitirla al mismo tiempo para no estancarte. Por eso es tan importante procurar incorporar a tu rutina hábitos de autocuidado social y emocional, apoyarte en alguien que sabes que te quiere y te respeta, también ayuda mucho dedicar tiempo a aquello que te entretiene o te gusta como pintar, escribir, bailar, cantar, hacer algún deporte, etc.

  • No existe el “Y si…”

Al tomar decisiones o emprender nuevos retos es normal que el miedo se vuelva un poco en forma de “y si…” ¿Y si no encuentro otro trabajo? ¿Y si me quedo solo/a para siempre? ¿Y si no consigo superar mi problema?, es importante trabajar en que esos miedos no decidan por ti. Si has decidido alejarte de ese lugar, persona o hábito es porque estaras mejor así.

Ante los miedos que se presentan, pregúntate por ese escenario tan temido, es decir: Si no encuentras trabajo, ¿Qué puedes hacer? Si te quedas sola o solo, ¿Cómo podrías hacer tu vida más amena? Si no consigues superar tu problema en solitario o con un profesional, ¿Qué puedes hacer al respecto? Plantéate alternativas, ya sea a solas o con alguien en quien confíes plenamente.

La realidad por lo general no suele ser tan catastrófica como la imaginas, recuerda pedir ayuda, cambiar hábitos y patrones del pensamiento o incluso cambiar de ayuda profesional. Recuerda que tomaste una decisión porque no quedaba un “y si…” más. Y esta bien.

  • Apóyate en quienes te quieren

Pedir ayuda no es signo de debilidad, acepta tu vulnerabilidad y pide ayuda a quien te respeta y aprecia, en eso radica tu mayor fortaleza por lo tanto no temas ni te avergüences por pedir apoyo a tus seres queridos, amigos o personas que te quieren, ¿acaso no harías tú lo mismo por ellos?

Aparta los pensamientos de que serás “una carga” o que le vas a “amargar el día” porque tu no pensarías eso si te pidieran ayuda. No interpretes lo que pueden pensar otras personas, solo fluye y déjate acompañar en tu proceso de cambio. Ten presente que la carga compartida siempre pesa menos.

¿Qué hacer cuando no sabes qué decisión tomar?

  • Piensa en cómo quieres que sea tu vida dentro 24 horas, ¿cómo serías más feliz?
  • Ahora repite el mismo ejercicio pero debes visualizarte a ti mismo/a dentro de 2 meses, medio año… y así sucesivamente.
  • ¿Te ves en dos meses con el mismo trabajo, pareja o lugar para vivir? ¿Qué quieres hacer al respecto?

Recuerda que no es necesario establecer objetivos a largo plazo porque es posible que no se cumplan, con hacer este ejercicio hasta el periodo de un año es suficiente. Ahora que sabes cómo te gustaría vivir, llega el momento de armarte de valor y comunicar tu decisión a tu  entorno y a las personas involucradas, Y tú, ¿Qué tipo de camino quieres seguir? 😊

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