Cuidar nuestras emociones es tan importante como hacerlo con nuestra alimentación, cuerpo y horas de sueño. Como personas integrales que somos, cada una de estas partes es tan importante como la otra.

Hace relativamente poco tiempo, en términos de psicología, se desarrolló el concepto de inteligencia emocional, ¿Qué es esto?

La inteligencia emocional surge como una respuesta a los cuestionamientos de por qué hay personas que no pueden manejar sus emociones, tienen arrebatos que afectan su desempeño, tanto laboral como personal, sin que padecieran de ningún problema neurológico.

En conjunto, la inteligencia emocional son las habilidades de cada individuo de autocontrol, entusiasmo, empatía, perseverancia y capacidad para motivarse a sí mismo. Estas habilidades varían de persona a persona, hay quienes las traen mejor integradas desde su nacimiento, y la mayoría que tienen que trabajarlas, moldearlas y desarrollarlas con el tiempo. Está demostrado con investigaciones que las habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida, si se cuenta con los métodos adecuados.

Esta es la teoría, en la vida diaria vamos sintiendo diferentes emociones como reflejo de nuestro día a día. Hay varias que nos resultan familiares, pues ocurren de manera regular y hemos aprendido a vivir con ellas. Y otras menos conocidas, que se disparan con eventos más fuertes (muerte, divorcio, crisis) y que a veces no sabemos cómo manejar.

Ya sean sentimientos que reconocemos fácilmente o emociones profundas que aparecen sin avisar, es muy importante, en primer lugar, reconocerlos, tratar de entender de dónde vienen y expresarlos de la mejor manera posible. Esto nos ayudará a reaccionar ante las situaciones de la vida con inteligencia emocional.

¿Por dónde empiezo?

Las emociones son señales que nos da el cuerpo hacia una situación externa, si las conocemos, reconocemos y dominamos dejaremos de sentirnos perdidos o confundidos entre sentimientos, y empezaremos a ver nuestra respuesta emocional como una forma de entender lo que está sucediendo y de elevarnos por encima de las reacciones inmediatas para actuar de mejor manera ante una situación específica.

Y, sobre todo, que tengamos una vida más tranquila y plena, comprendiendo lo que está pasando dentro de nosotros, conociéndonos mejor, manejando nuestra respuesta emocional de manera consciente, y expresando a otros cómo nos sentimos, lo que también mejorará nuestras relaciones interpersonales.

Conocer nuestras emociones

Esto es una actividad continua que tiene que ver con observarnos a nosotros mismos, solo observarla, sin juzgarla como buena o mala; preguntarnos: ¿qué experiencias desencadena cada emoción? ¿Por qué me enojo cuando alguien actúa de una manera?, ¿cuál es esa experiencia en el pasado que detona esta reacción emocional?, ¿qué evento, y en especial qué personas, están asociados con cada uno?

A partir de esta observación empezaremos a conocer nuestras emociones y a diferenciarlas con el fin de ayudarnos a reconocer un evento y entender nuestra reacción. Así, cada vez que se expresa una emoción específica, nos da otra oportunidad de observarnos y responder de una manera con la que nos sintamos más cómodos.

Muy importante antes de movernos al siguiente punto es aceptarnos, puede que algunas de las cosas que observamos no nos encanten, trabajemos para irlas cambiando poco a poco, sin reproches ni autocastigo. Así somos, ni bueno ni malo, vamos desarrollando la inteligencia emocional con amor propio.

Mantener límites saludables

Una vez reconocidas y con la experiencia que vamos a ir desarrollando, podemos empezar a evitar que las emociones de los demás invadan nuestro espacio y a reconocer cuando hagamos nuestras las emociones de otros. Entonces, podremos poner un límite saludable que cada uno definamos a partir de lo que nos haga sentir cómodos. Puede ser un espacio real de distancia física o uno imaginario emocional. Una vez que lo hayamos hecho, podremos lidiar con una situación o persona de manera más efectiva, ya que conocemos y empezamos a controlar nuestra reacción.

Cultivar nuestro bienestar

En este punto volvemos a lo que hablábamos al inicio, nuestro bienestar es integral: mente, emoción y cuerpo. Deben ir de la mano, y lo mejor es que cuando uno va mejorando, los demás van en equipo como tres engranes de una maquinaria perfecta: nosotros.

Comprender quiénes somos en esencia, qué nos motiva, en qué nos diferenciamos o en qué nos parecemos a los demás, cuáles son las actitudes y creencias que nos ayudan a mantener en el camino correcto, capaz de permanecer en su camino en para lograr lo encontrar la estabilidad en la vida.

Crear un sistema de apoyo

Uno que esté integrado por personas que nos alienten y nutran. Son quienes nos conocen, nos quieren y están dispuestas a ayudarnos a ser mejores seres humanos. Pensemos en esas personas a las que siempre podemos acudir para que nos escuchen o nos den su opinión sincera y amorosa.

Ellos son quienes integran nuestro sistema de apoyo, que nos sirven como espejo cuando no alcanzamos a observarnos mejor. Para que este sistema sea más eficiente es muy importante que sepamos expresar a estas personas nuestras emociones.

Tener a la mano herramientas emocionales

Es una forma de representar las habilidades (como herramientas) que hemos adquirido a lo largo del tiempo con nuestras experiencias de vida. Son estrategias que hemos desarrollado y utilizado de manera eficaz para hacer frente a los desafíos.

Con el tiempo, nuestras habilidades personales deberían de ser suficientes para llenar una ‘caja de herramientas’ completa. Esa que hemos ido llenando a partir de los puntos anteriores: observación, conocimiento, límites, mantenimiento y apoyo.

En tiempos difíciles, las personas sentimos que necesitamos buscar ayuda, lo ideal es encontrar una buena parte dentro de nosotros, tener claro con qué contamos emocionalmente –también fuera con un sistema de apoyo– para vivir una vida más plena.

“Para Henco lo más importante es cuidar el bienestar mental de nuestros colaboradores, por eso consideramos de suma importancia compartir temas de interés que nos conciernen a todos, tómate un momento para poner en práctica estos pasos y platícanos si te fueron de utilidad”.

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