¿Sientes que tienes muchas cosas que hacer y al final solo logras hacer la mitad? ¿Sólo quieres estar sentado/a en el sofá o piensas que no puedes con el día que te toca vivir? ¿No tienes fuerza para conseguir lo que te propones?

Muchas veces el sobrecargarse de actividades y cosas por hacer nos genera un agotamiento emocional, pero ¿Cómo llega a suceder esto? El agotamiento extremo va relacionado con sensaciones de estrés y ansiedad, sentimientos de angustia o incluso depresión. Todos podemos sentir este cansancio emocional extremo de vez en cuando, aunque algunas personas tienen tendencia a experimentarla más a menudo.

¿Qué es el agotamiento emocional y como se presenta?

El agotamiento emocional es un estado al que se llega por sobrecarga de esfuerzo en los pensamientos, es una enfermedad que provoca un deterioro en la salud física, mental y emocional ya sea por asumir conflictos y responsabilidades que nos generan compromisos de tipo emocional.

Aunque el agotamiento emocional se experimenta como cansancio mental, suele acompañarse de fatiga física, sensación de pesadez y la imposibilidad de seguir adelante con las acciones del día a día.

¿Cuáles son las causas?

Por lo general, se origina porque hay un desbalance entre lo que damos y lo que recibimos. Las personas que padecen esta condición sienten que entregan todo de sí mismos ya sea en el trabajo, hogar, con su pareja, etc. y que no es recíproco.

Esto ocurre en un contexto donde hay gran exigencia que a su vez aparentemente, demanda grandes sacrificios. Por ejemplo, un trabajo con un alto riesgo de despido, un hogar en el que los integrantes están llenos de problemas, una pareja conflictiva, solo por mencionar algunos.

Lo usual es que la persona agotada carezca de tiempo para sí misma y tampoco recibe el reconocimiento, afecto o consideración suficientes ya que se espera que “rinda” todo el tiempo y pueda aguantarlo todo.

¿Cómo se manifiesta el agotamiento emocional?

  1. Cansancio físico: Te sientes fatigada/o con frecuencia, desde que comienza tu día experimentas una sensación de obligación para realizar todas tus actividades.
  2. Insomnio: Los problemas abruman tus pensamientos y esto hace que sea difícil conciliar el sueño.
  3. Irritabilidad: Hay molestia y perdida del autocontrol con frecuencia, te sientes agotado/a, te ves de mal humor y eres muy sensible a cualquier crítica o gesto de desaprobación.
  4. Falta de motivación: Las acciones cotidianas comienzan a realizarse mecánicamente, como si estuvieras obligada/o a hacer lo que haces todo el tiempo, no sientes entusiasmo ni interés por tus actividades.
  5. Distanciamiento afectivo: Las emociones comienzan a ser cada vez más planas y dejas tus sentimientos de lado.
  6. Olvidos frecuentes: La saturación de información comienza a dar lugar a la pérdida de memoria y empiezas a olvidar las pequeñas cosas con facilidad.
  7. Dificultad para pensar: Te sientes confundido/a frecuentemente y cada actividad que realizas te toma más tiempo que antes.

       ¿Te sentiste identificado con 3 o más síntomas?, es momento de pedir ayuda!.

¿Qué hacer cuando se tienen estos síntomas?

Lo principal es prevenirlo conociendo o solicitando información del tema, es común llegar a pensar que es algo normal y con el paso del tiempo disminuirá, pero no siempre es así, más tarde se pueden presentar conflictos o una enfermedad crónica.

Lo ideal es tomar conciencia y realizar las siguientes acciones que pueden ayudar al problema:

  • Tratar de dormir por lo menos entre 7 y 8 horas diarias
  • Salir a caminar diario
  • Empezar a despertarse temprano
  • Tratar de hacer nuevas amistades
  • Hacer cosas nuevas o buscar un pasatiempo
  • Empezar a hacer cosas que siempre se han querido hacer
  • Practica la meditación o técnicas de relajación, te ayudara a transformar tus emociones y pensamientos negativos, permitiendo enfocar tu energía hacia el presente.
  • Identifica tus límites y responsabilidades ante una situación, adjudicarse cargas emocionales de más solo genera estrés y ansiedad.

El descanso es muy importante, hay que encontrar tiempo libre para relajarse y estar tranquilos. Además, se puede trabajar en construir una actitud diferente frente a las obligaciones diarias, cada actividad debe incluir tiempos dedicados al compromiso, pero también tiempos para descansar y realizar otras actividades

Es importante sensibilizarnos frente a nosotros mismos, no hay nada mejor que dedicar un rato del día a estar a solos, poder respirar y reconectarnos con lo que somos y lo que deseamos. Debemos de trabajar en desarrollar una actitud de compresión y bondad con nosotros mismos y lo más importante, reconocer cuando necesitamos ayuda.

Además de realizar estas acciones es importante que tengas presente que puedes acudir con un profesional y solicitar apoyo con terapia, lo más importante es que te sientas seguro/a de brindarte la atención necesaria y especializada para tratar esta condición.

Recuerda que lo más importante es estar y sentirnos bien con nosotros mismos, la perfección no puede ser alcanzada pero una buena salud mental si, esperamos este blog y la información proporcionada te haya sido útil. Recuerda que un cuerpo sano es el producto de una mente sana. 😉

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