¿Cómo aprender a ser más paciente?

Durante el tiempo de trabajo llegan momentos en que ocurren situaciones que ponen a prueba nuestra paciencia y en muchas ocasiones esas situaciones están fuera de nuestro control, por ejemplo: la computadora se tarda más de lo normal en ejecutar una acción, la conexión a internet esta lenta, no encuentras los archivos que necesitas con urgencia, solo por nombrar algunas; éstas forman una larga lista de imprevistos que desafían nuestra mente todos los días.

La manera en que reaccionamos ante estas situaciones será vista por todas las personas cercanas, ya sea familia, amigos o compañeros de trabajo, la forma en la que actuamos marca una diferencia en nuestro alrededor.

Desarrollar la paciencia se trata de trabajar un hábito de tolerancia. Es una actitud que nos lleva a soportar contratiempos y dificultades para conseguir el bien, desarrollando virtudes para no afectar a otros.

Si estas acostumbrado a estresarte por cosas que no pueden cambiar, tómate un respiro profundo y piensa en qué puedes mejorar que esté a tu alcance. La clave está en saber controlar tus emociones, en el trabajo hay situaciones que son inevitables, debemos de aclarar los conflictos con paciencia y buena voluntad para llegar a la solución.

Pasos para trabajar la paciencia

La paciencia es algo que se desarrolla, es un estado mental que puede variar según la situación, las personas y el tipo de conflicto que enfrentemos.

Normalmente, queremos que todo ocurra en la inmediatez, pero perdemos de vista que resolver las dificultades cotidianas de manera desesperada sólo brinda soluciones superficiales, te compartimos a continuación 5 pasos que te ayudaran a trabajar tu paciencia:

  1. Detectar que es lo que te hace perder la paciencia:

Autoanalízate y determina cuáles son aquellas cosas o situaciones que te generan esta sensación. Al conocer sus causas, tendrás más herramientas para enfrentarlas, combatirlas y, eventualmente, eliminarlas.

  • Reconoce que no tienes el control de todo:

Comprende que hay cosas que no puedes controlar y que ampararte en la queja constante o en el enojo por cuestiones que no están en tus manos no soluciona nada.

  • Disfruta del momento:

Date gustos como comprar o hacer tu comida preferida, escuchar música de tu agrado, mirar una película, disfrutar las pláticas con tus  amigos o simplemente tomarte un café. Concentra toda tu atención en el tiempo presente.

  •  Busca alternativas para descargar tu ansiedad:

Es importante que tu cuerpo y mente no acumulen ansiedad y estrés. Realiza algún tipo de ejercicio físico para generar bienestar corporal y prueba técnicas de respiración para liberar tensiones.

  • Ve el lado bueno de la impaciencia:

La impaciencia no tiene por qué ser exclusivamente negativa. La inquietud puede ser el impulso inicial que despierte un proceso creativo. Cada vez que te impaciente algo, deja volar tu imaginación a rincones inesperados.

¿Cuáles son los beneficios de la paciencia?

  1. Mejor visión y claridad a largo plazo:

Cuando la impaciencia te agobia solo tratamos de enfocarnos en resultados inmediatos y de corto plazo. Pensar y actuar con calma nos permite enfocarnos en objetivos más grandes, de mayor trascendencia y construir estrategias enfocadas.

  • Se desarrollan actitudes positivas:

Al sentirnos estresados el mal humor aparece, así como predisponernos a ver solo el lado negativo de las situaciones, por ejemplo, culpar a los demás. El actuar con paciencia nos da la oportunidad de visualizar y asumir actitudes positivas.

  • Mejora las relaciones personales:

Cada persona tiene sus ideas, puntos de vista y no necesariamente coinciden con los demás. Tener paciencia en el área laboral y personal, es también escuchar y comprender lo que los demás expresan y su postura.

La paciencia más la empatía ayudará a comprender más a las personas.

  • Mejora la comunicación:

Ser paciente ayuda a tranquilizarse y pensar mejor lo que se desea expresar, una gran virtud en la comunicación es saber escuchar a los demás sin interrumpir.

  • Reducir el estrés: Ser paciente, no necesariamente reduce el nivel de estrés a cero, pero ayudará a mitigar los efectos y el malestar. Un beneficio muy importante es el efecto que produce tener paciencia sobre todo en situaciones difíciles, así podremos inspirar con el ejemplo a actuar de esta forma.

Para Henco lo más importante es cuidar el bienestar mental y físico de nuestros colaboradores, por eso consideramos de suma importancia compartir temas de interés que nos conciernen a todos, tómate un momento para poner en práctica estos pasos y platícanos si te fueron de utilidad.

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¿Qué es la resiliencia?

En ocasiones la vida nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño anhelado, problemas económicos, entre otras.

Estas circunstancias nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar. Aquí tenemos dos opciones: dejarnos vencer o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?

Resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite, sobreponerse a ellas e incluso salir fortalecidos. Implica reestructurarnos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De forma que, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial. Se trata de una manera diferente y más optimista de ver el mundo, conscientes de que después de la tormenta llega la calma.

¿Cómo podemos ser más resilientes?

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida.

Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas, desarrollando las habilidades necesarias para enfrentarse a los diferentes retos de la vida. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.

RECOMENDACIONES

A continuación, te compartimos algunas recomendaciones sobre cómo centrarte en potenciar tu propia resiliencia y por tanto aumentar tu capacidad de sobreponerte a las circunstancias difíciles.

1. Cree de manera positiva en tus habilidades. La autoestima juega un papel muy importante en afrontar el estrés y recuperarse de acontecimientos difíciles. Recuérdate habitualmente sobre cuáles son tus fortalezas y logros.

2. Encuentra un sentido y propósito a tu vidaEn ocasiones el hecho de enfrentarnos a una tragedia o mal momento nos motiva a buscar y a encontrar un sentido a nuestra existencia, lo que puede tener un papel muy importante en nuestra recuperación. Esto puede incluir el involucrarse más en nuestra comunidad, cultivar nuestra espiritualidad o participar en actividades que sean significativas para uno mismo.

3. Desarrolla una amplia y sólida red socialEl tener personas capaces de dar afecto y soporte alrededor de uno, actúa como un factor de protección en tiempos de crisis. Es importante el tener personas en las que uno pueda confiar, el compartir nuestros sentimientos, obtener ayuda, recibir feedback positivo y juntos encontrar posibles soluciones, es de mucho valor.

4. Di sí al cambioSer flexible es un parte muy importante de la resiliencia. Aprendiendo como ser más adaptables, estaremos mejor equipados a la hora de responder a una crisis vital. La gente resiliente frecuentemente utiliza estos acontecimientos como oportunidades de moverse en direcciones diferentes.

5. Cultiva de manera activa tu optimismoPermanecer optimista durante periodos complicados puede ser difícil, pero mantener un punto de vista esperanzado es una parte sobresaliente de la resiliencia. Pensar positivo nos motiva a comprender que los obstáculos son transitorios y que uno posee las habilidades para enfrentarse a ellos (aunque no los tengamos, los podemos desarrollar).

6. Cuídate, nútrete, acompáñateCuando estamos estresados es fácil que no nos cuidemos tanto y dejemos de lado nuestras propias necesidades, haciendo menos ejercicio y no durmiendo lo necesario. Organízate y saca tiempo para hacer actividades que te gusten. Cuidando de tus propias necesidades, puedes darte un empujón para mejorar tu salud en general y tu resiliencia en particular y así afrontar con garantías tus retos vitales.

7. Desarrolla tus habilidades de solución de problemasAquellos que pueden sacar diferentes soluciones a un problema serán capaces de afrontarlo mejor que aquellos que no. Cuando te enfrentes a un nuevo reto, haz un listado de algunas de las soluciones potenciales al mismo, experimenta con diferentes estrategias y céntrate en desarrollar una vía para aquellos problemas más comunes.

8. Proponte metasCuando te encuentres a ti mismo abrumado por una situación determinada, céntrate en afrontar cada cosa a su momento, de lo más urgente a lo más importante. Haz una lluvia de ideas de las posibles alternativas, y diseña los pasos a seguir para conseguir estas metas.

9. Da pasos para solucionar el problemaEl hecho de esperar a que pase la dificultad suele prolongar las crisis. En vez de eso, comienza a trabajar en resolver ese asunto de manera inmediata. Puede ser que no haya una solución fácil pero siempre hay alternativas posibles para hacerlo más llevadero.


La resiliencia puede llevar un tiempo para ser construida, por lo que no te desmotives si sigues teniendo situaciones que te causan problemas. En realidad, la resiliencia no es algo extraordinario que solo pocas personas poseen, puede ser aprendida por casi todos, así que sigue trabajando en construirla y poco a poco notarás la diferencia.