La importancia de tener una rutina

Para llegar a cumplir un objetivo hay que esforzarnos y encontrar la mejor manera de llegar a él. Sin una rutina, durante un solo día podríamos tomar cientos de decisiones, el estrés y la ansiedad incrementarían por no tener un rumbo claro de lo que tenemos que hacer, es por esto que construir una rutina puede quitar algo de presión y ayudarnos a tener más claras las acciones que tomaremos para lograr lo que nos propongamos.

Pongamos un ejemplo: el objetivo es bajar de peso 5 kg en un mes, para lograrlo hay que establecer una serie de pasos a seguir:

  1. Quemar más calorías de las que consumo ejercitándome 30 minutos diarios.
  2. Consumir menos y mejores calorías incluyendo más frutas y verduras en mi alimentación diaria.
  3. Hidratarme mejor tomando 2 litros de agua al día

Cada uno de estos puntos requiere en sí mismo que se establezcan rutinas, que con el tiempo se convertirán en hábitos.

¿Cuál es la diferencia entre una rutina y un hábito?

La rutina la establecemos de manera consciente; el hábito es ya una actividad inconsciente que realizamos.

Dado que la rutina está hecha de hábitos, cambiar tu rutina es la mejor manera de formar nuevos hábitos. Crear una rutina puede requerir atención, pero una vez que te acostumbras a ella, se convierte en una secuencia de acciones inconscientes o automáticas.

¿Cómo hacer una rutina?

Comienza escribiendo todas las cosas que necesitas hacer, luego ordénalas por prioridad o urgencia. La clave es mantenerse ocupado, pero hacer tiempo para tus comidas y cuidado personal.

Recuerda ser realista con la cantidad de cosas que puedes lograr en un día. Si tratas de hacer demasiado y no lo logras, puede que te desanimes y te des por vencido. Dividir tus deberes en tareas más pequeñas puede ayudarte a mantener tu día ocupado.

No importa qué tan básica nos parezca la rutina, hay que ir poco a poco y en la medida de nuestras posibilidades. Esto no quiere decir que ahí nos vamos a quedar, una vez que esa rutina se haya convertido en un hábito que realicemos sin mayor esfuerzo, es momento de establecer el siguiente objetivo con sus rutinas correspondientes.

Los especialistas en el tema sugieren empezar con horarios fijos para hacerlo, recordemos que lo que no es medible, no es mejorable.

Ventajas de tener una rutina

  1. Nos dan la sensación de estar en control de nuestra vida.
  2. Ayudan a sobrellevar los cambios, el estrés y la salud mental de una manera positiva.
  3. Nos dan estabilidad.
  4. Ofrecen un mapa a seguir.
  5. Promueven hábitos positivos.

Tal vez sea este último el más importante, pues si establecemos rutinas que nos llevarán hacia objetivos positivos en nuestra vida, al repetirlas lo suficiente hasta hacerlas un hábito, esto ya se vuelve parte de nuestro día a día.

¿Cómo evoluciona una rutina?

En primer lugar, haciéndola un hábito, como ya dijimos. Esto no significa que debamos ceñirnos a una rutina cuando empezamos a sentirnos estancados, ya que resulta contraproducente, aprender a ajustarnos y basarnos en nuestras rutinas es un punto de crecimiento necesario. El cambio es parte de la vida y las rutinas deben ir evolucionando con el tiempo.

Por ejemplo, tal vez ya llegamos al peso y condición física que esperábamos este año y ya es un hábito dormir bien, comer de manera adecuada y ejercitarnos. A lo mejor en ese mismo sentido, el objetivo ahora es competir en un deporte o iniciar una rutina también de cuidado de la piel, por ejemplo, así con todos los objetivos que nos pongamos enfrente.  

Recordemos que contar con una rutina nos ayuda a combinar los distintos aspectos: familiar, social, escolar, laboral, tiempo libre, intereses, curiosidades y poder aprovechar nuestro día a día de tal manera que lo vivamos como una satisfacción. Por supuesto, a diario existen responsabilidades y obligaciones ¡combinémoslas con pequeñas cosas que nos aporten energía y felicidad!

Intentemos hacer lo difícil un poco más fácil y no hagamos que lo difícil nos resulte más difícil por no dejar tiempo para lo que nos beneficia a diferentes niveles.

En Henco te recomendamos empezar hoy mismo creando rutinas para varios días de la semana hasta un mes entero, no te sientas mal si te sales del horario, puedes intentar otra vez mañana, ¡el punto de una rutina es mejorar tu vida!

Cuéntanos que te pareció el tema y en qué aspectos puedes involucrar una rutina para mejorar tu vida.

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Autocuidado Emocional

Cuidar nuestras emociones es tan importante como hacerlo con nuestra alimentación, cuerpo y horas de sueño. Como personas integrales que somos, cada una de estas partes es tan importante como la otra.

Hace relativamente poco tiempo, en términos de psicología, se desarrolló el concepto de inteligencia emocional, ¿Qué es esto?

La inteligencia emocional surge como una respuesta a los cuestionamientos de por qué hay personas que no pueden manejar sus emociones, tienen arrebatos que afectan su desempeño, tanto laboral como personal, sin que padecieran de ningún problema neurológico.

En conjunto, la inteligencia emocional son las habilidades de cada individuo de autocontrol, entusiasmo, empatía, perseverancia y capacidad para motivarse a sí mismo. Estas habilidades varían de persona a persona, hay quienes las traen mejor integradas desde su nacimiento, y la mayoría que tienen que trabajarlas, moldearlas y desarrollarlas con el tiempo. Está demostrado con investigaciones que las habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida, si se cuenta con los métodos adecuados.

Esta es la teoría, en la vida diaria vamos sintiendo diferentes emociones como reflejo de nuestro día a día. Hay varias que nos resultan familiares, pues ocurren de manera regular y hemos aprendido a vivir con ellas. Y otras menos conocidas, que se disparan con eventos más fuertes (muerte, divorcio, crisis) y que a veces no sabemos cómo manejar.

Ya sean sentimientos que reconocemos fácilmente o emociones profundas que aparecen sin avisar, es muy importante, en primer lugar, reconocerlos, tratar de entender de dónde vienen y expresarlos de la mejor manera posible. Esto nos ayudará a reaccionar ante las situaciones de la vida con inteligencia emocional.

¿Por dónde empiezo?

Las emociones son señales que nos da el cuerpo hacia una situación externa, si las conocemos, reconocemos y dominamos dejaremos de sentirnos perdidos o confundidos entre sentimientos, y empezaremos a ver nuestra respuesta emocional como una forma de entender lo que está sucediendo y de elevarnos por encima de las reacciones inmediatas para actuar de mejor manera ante una situación específica.

Y, sobre todo, que tengamos una vida más tranquila y plena, comprendiendo lo que está pasando dentro de nosotros, conociéndonos mejor, manejando nuestra respuesta emocional de manera consciente, y expresando a otros cómo nos sentimos, lo que también mejorará nuestras relaciones interpersonales.

Conocer nuestras emociones

Esto es una actividad continua que tiene que ver con observarnos a nosotros mismos, solo observarla, sin juzgarla como buena o mala; preguntarnos: ¿qué experiencias desencadena cada emoción? ¿Por qué me enojo cuando alguien actúa de una manera?, ¿cuál es esa experiencia en el pasado que detona esta reacción emocional?, ¿qué evento, y en especial qué personas, están asociados con cada uno?

A partir de esta observación empezaremos a conocer nuestras emociones y a diferenciarlas con el fin de ayudarnos a reconocer un evento y entender nuestra reacción. Así, cada vez que se expresa una emoción específica, nos da otra oportunidad de observarnos y responder de una manera con la que nos sintamos más cómodos.

Muy importante antes de movernos al siguiente punto es aceptarnos, puede que algunas de las cosas que observamos no nos encanten, trabajemos para irlas cambiando poco a poco, sin reproches ni autocastigo. Así somos, ni bueno ni malo, vamos desarrollando la inteligencia emocional con amor propio.

Mantener límites saludables

Una vez reconocidas y con la experiencia que vamos a ir desarrollando, podemos empezar a evitar que las emociones de los demás invadan nuestro espacio y a reconocer cuando hagamos nuestras las emociones de otros. Entonces, podremos poner un límite saludable que cada uno definamos a partir de lo que nos haga sentir cómodos. Puede ser un espacio real de distancia física o uno imaginario emocional. Una vez que lo hayamos hecho, podremos lidiar con una situación o persona de manera más efectiva, ya que conocemos y empezamos a controlar nuestra reacción.

Cultivar nuestro bienestar

En este punto volvemos a lo que hablábamos al inicio, nuestro bienestar es integral: mente, emoción y cuerpo. Deben ir de la mano, y lo mejor es que cuando uno va mejorando, los demás van en equipo como tres engranes de una maquinaria perfecta: nosotros.

Comprender quiénes somos en esencia, qué nos motiva, en qué nos diferenciamos o en qué nos parecemos a los demás, cuáles son las actitudes y creencias que nos ayudan a mantener en el camino correcto, capaz de permanecer en su camino en para lograr lo encontrar la estabilidad en la vida.

Crear un sistema de apoyo

Uno que esté integrado por personas que nos alienten y nutran. Son quienes nos conocen, nos quieren y están dispuestas a ayudarnos a ser mejores seres humanos. Pensemos en esas personas a las que siempre podemos acudir para que nos escuchen o nos den su opinión sincera y amorosa.

Ellos son quienes integran nuestro sistema de apoyo, que nos sirven como espejo cuando no alcanzamos a observarnos mejor. Para que este sistema sea más eficiente es muy importante que sepamos expresar a estas personas nuestras emociones.

Tener a la mano herramientas emocionales

Es una forma de representar las habilidades (como herramientas) que hemos adquirido a lo largo del tiempo con nuestras experiencias de vida. Son estrategias que hemos desarrollado y utilizado de manera eficaz para hacer frente a los desafíos.

Con el tiempo, nuestras habilidades personales deberían de ser suficientes para llenar una ‘caja de herramientas’ completa. Esa que hemos ido llenando a partir de los puntos anteriores: observación, conocimiento, límites, mantenimiento y apoyo.

En tiempos difíciles, las personas sentimos que necesitamos buscar ayuda, lo ideal es encontrar una buena parte dentro de nosotros, tener claro con qué contamos emocionalmente –también fuera con un sistema de apoyo– para vivir una vida más plena.

“Para Henco lo más importante es cuidar el bienestar mental de nuestros colaboradores, por eso consideramos de suma importancia compartir temas de interés que nos conciernen a todos, tómate un momento para poner en práctica estos pasos y platícanos si te fueron de utilidad”.

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¿Te sientes exhausto constantemente?… puede ser agotamiento emocional.

¿Sientes que tienes muchas cosas que hacer y al final solo logras hacer la mitad? ¿Sólo quieres estar sentado/a en el sofá o piensas que no puedes con el día que te toca vivir? ¿No tienes fuerza para conseguir lo que te propones?

Muchas veces el sobrecargarse de actividades y cosas por hacer nos genera un agotamiento emocional, pero ¿Cómo llega a suceder esto? El agotamiento extremo va relacionado con sensaciones de estrés y ansiedad, sentimientos de angustia o incluso depresión. Todos podemos sentir este cansancio emocional extremo de vez en cuando, aunque algunas personas tienen tendencia a experimentarla más a menudo.

¿Qué es el agotamiento emocional y como se presenta?

El agotamiento emocional es un estado al que se llega por sobrecarga de esfuerzo en los pensamientos, es una enfermedad que provoca un deterioro en la salud física, mental y emocional ya sea por asumir conflictos y responsabilidades que nos generan compromisos de tipo emocional.

Aunque el agotamiento emocional se experimenta como cansancio mental, suele acompañarse de fatiga física, sensación de pesadez y la imposibilidad de seguir adelante con las acciones del día a día.

¿Cuáles son las causas?

Por lo general, se origina porque hay un desbalance entre lo que damos y lo que recibimos. Las personas que padecen esta condición sienten que entregan todo de sí mismos ya sea en el trabajo, hogar, con su pareja, etc. y que no es recíproco.

Esto ocurre en un contexto donde hay gran exigencia que a su vez aparentemente, demanda grandes sacrificios. Por ejemplo, un trabajo con un alto riesgo de despido, un hogar en el que los integrantes están llenos de problemas, una pareja conflictiva, solo por mencionar algunos.

Lo usual es que la persona agotada carezca de tiempo para sí misma y tampoco recibe el reconocimiento, afecto o consideración suficientes ya que se espera que “rinda” todo el tiempo y pueda aguantarlo todo.

¿Cómo se manifiesta el agotamiento emocional?

  1. Cansancio físico: Te sientes fatigada/o con frecuencia, desde que comienza tu día experimentas una sensación de obligación para realizar todas tus actividades.
  2. Insomnio: Los problemas abruman tus pensamientos y esto hace que sea difícil conciliar el sueño.
  3. Irritabilidad: Hay molestia y perdida del autocontrol con frecuencia, te sientes agotado/a, te ves de mal humor y eres muy sensible a cualquier crítica o gesto de desaprobación.
  4. Falta de motivación: Las acciones cotidianas comienzan a realizarse mecánicamente, como si estuvieras obligada/o a hacer lo que haces todo el tiempo, no sientes entusiasmo ni interés por tus actividades.
  5. Distanciamiento afectivo: Las emociones comienzan a ser cada vez más planas y dejas tus sentimientos de lado.
  6. Olvidos frecuentes: La saturación de información comienza a dar lugar a la pérdida de memoria y empiezas a olvidar las pequeñas cosas con facilidad.
  7. Dificultad para pensar: Te sientes confundido/a frecuentemente y cada actividad que realizas te toma más tiempo que antes.

       ¿Te sentiste identificado con 3 o más síntomas?, es momento de pedir ayuda!.

¿Qué hacer cuando se tienen estos síntomas?

Lo principal es prevenirlo conociendo o solicitando información del tema, es común llegar a pensar que es algo normal y con el paso del tiempo disminuirá, pero no siempre es así, más tarde se pueden presentar conflictos o una enfermedad crónica.

Lo ideal es tomar conciencia y realizar las siguientes acciones que pueden ayudar al problema:

  • Tratar de dormir por lo menos entre 7 y 8 horas diarias
  • Salir a caminar diario
  • Empezar a despertarse temprano
  • Tratar de hacer nuevas amistades
  • Hacer cosas nuevas o buscar un pasatiempo
  • Empezar a hacer cosas que siempre se han querido hacer
  • Practica la meditación o técnicas de relajación, te ayudara a transformar tus emociones y pensamientos negativos, permitiendo enfocar tu energía hacia el presente.
  • Identifica tus límites y responsabilidades ante una situación, adjudicarse cargas emocionales de más solo genera estrés y ansiedad.

El descanso es muy importante, hay que encontrar tiempo libre para relajarse y estar tranquilos. Además, se puede trabajar en construir una actitud diferente frente a las obligaciones diarias, cada actividad debe incluir tiempos dedicados al compromiso, pero también tiempos para descansar y realizar otras actividades

Es importante sensibilizarnos frente a nosotros mismos, no hay nada mejor que dedicar un rato del día a estar a solos, poder respirar y reconectarnos con lo que somos y lo que deseamos. Debemos de trabajar en desarrollar una actitud de compresión y bondad con nosotros mismos y lo más importante, reconocer cuando necesitamos ayuda.

Además de realizar estas acciones es importante que tengas presente que puedes acudir con un profesional y solicitar apoyo con terapia, lo más importante es que te sientas seguro/a de brindarte la atención necesaria y especializada para tratar esta condición.

Recuerda que lo más importante es estar y sentirnos bien con nosotros mismos, la perfección no puede ser alcanzada pero una buena salud mental si, esperamos este blog y la información proporcionada te haya sido útil. Recuerda que un cuerpo sano es el producto de una mente sana. 😉

#HencoBlog #AgotamientoEmocional #CansancioMental

Tips para plantearte propósitos realistas

Arrancamos el 2021, un nuevo año con muchos propósitos que cumplir: Bajar de peso, comenzar a hacer ejercicio, leer más, ahorrar más dinero, etc. Estos son algunos de los más comunes.

Al tener muchos propósitos que cumplir nos olvidamos rápido de ellos porque no le brindamos la suficiente atención a cada uno, el problema no es querer realizar cada uno de ellos, el problema es que para el mes de Febrero, toda la motivación de Enero se evapora, renuncias y vuelves a tus viejos hábitos de siempre.

La mayoría de los propósitos tienen que ver con cambiar hábitos, y la otra parte con hacer nuevos hábitos. Según estudios científicos, la mayoría de las personas renuncian a sus propósitos por falta de autocontrol, el exceso de estrés en sus vidas y las emociones negativas a lo largo del año.

¿Pero qué es lo que realmente estamos haciendo mal para nunca lograr concluir al cien por ciento nuestra lista? A continuación, te compartimos algunos tips que podrán ayudarte a identificarlo:

  1. Tus propósitos son metas muy grandes y poco realistas

Te propones metas muy ambiciosas de conseguir y piensas que podrás lograrlo, cuando en realidad es difícil si no es real, medible y alcanzable.

Por ejemplo, un propósito de los más comunes es bajar de peso durante el año con una dieta estricta y eso incluye una cantidad de kilos considerables en los que tienes que trabajar, el problema es que no es una meta realista, al final del mes vas a querer abandonar porque es muy pesado continuar así durante 11 meses más y privarte de lo que más te gusta al mismo tiempo de que no ves resultados instantáneos como tu quisieras. La mente es muy poderosa, si te desanimas tu propósito se vendrá abajo y vas a posponerlo un año más.

La clave esta en proponerte bajar cierta cantidad de kilos durante los primeros 3 meses y comer más sano, verás que una vez que logres este objetivo vas a querer continuarlo. Los pasos pequeños también cuentan.

2. Tienes muchos propósitos a la vez

Tener muchos propósitos que cumplir en tu día a día, te generará estrés innecesario, lo que da pie a que fracases con todas las metas que te propusiste. Para lograr construir un nuevo hábito en tu vida, es necesario que tomes decisiones conscientes a lo largo del camino, pero estas también agotan tu energía mental, tu autocontrol y tu fuerza de voluntad disminuye, lo que ocasiona que tomes decisiones incorrectas. Es por eso, que mientras menos decisiones tengas que tomar más acertadas serán.

Seamos honestos, si sientes que tienes múltiples prioridades, no tienes ninguna en realidad.

3. Tu propósito es muy poco especifico

Mientras más específica sea tu meta más posibilidades tienes de cumplirlas.

Ejemplos:

  1. Comer más sano: Desayunar sano
  2. Hacer ejercicio: Salir a caminar
  3. Aprender algo nuevo: Tomar clases online de inglés

Tus metas deben ser medibles para saber como vas a conseguirlas y una vez que las definas también podrás verificar que tan constante eres con ellas.

4. No tienes claro el por qué te lo propusiste

Definir la razón principal para lograr tu meta, te motiva en todo el camino. Si encuentras el verdadero valor personal de cada propósito, disminuirás las probabilidades de fallar.

Ejemplos:

  1. Quiero desayunar sano porque quiero tener más energía en el día
  2. Quiero salir a caminar porque quiero verme bien en las fotos
  3. Quiero aprender inglés porque quiero tener un mejor puesto de trabajo

5. No construyes un sistema que te respalde

Una meta solo nos dice que hacer, pero no nos dice como vamos a lograrlo, no nos da el paso a paso para lograrlo en la vida diaria, que es lo más importante.

Cuando solo nos enfocamos en lo que queremos lograr o en el tiempo límite para lograrlo, pero no en el proceso, es muy probable que no logremos obtener esos resultados que estamos buscando.

Disfrutar el proceso y entender el objetivo final de cada meta es importante para poder sobrellevar tu lista de propósitos.

La práctica diaria hace que logres cosas extraordinarias, comienza con pasos pequeños al final del día cada uno de ellos cuenta.

Supervísate a ti mismo, recuérdate constantemente lo que quieres lograr, pruébate, evalúate y corrige tu plan de acción cada vez que sientas que es necesario.

Esperamos que este blog te sirva y logres cada uno de tus propósitos, platícanos que te pareció y en que metas trabajaras este año.

#PorqueJuntosNoTenemosLimites #Propositos2021 #MetasAlcanzables

Balance de Vida: Paz Interior

Hoy en día es común vivir acelerado y sin parar, perseguimos metas sin realmente enfocarnos en las más importantes, lo que nos genera ansiedad más que una satisfacción o realización personal,  este estilo de vida definitivamente no nos ayuda a encontrar nuestra paz interior.

¿Qué es la paz interior?

La paz interior se refiere al hecho de estar mental y espiritualmente en tranquilidad, con suficiente conocimiento y comprensión de sí mismo para mantenerse fuerte frente a la ansiedad o el desequilibrio emocional. 

La felicidad y la paz interior no son algo que encontramos en el exterior, sino dentro de nosotros mismos. Para saber cómo encontrar la paz interior, es necesario comprender que ésta no depende de nada ni nadie, sino de nosotros mismos.  Debemos conocernos, entender  quiénes somos y lo que estamos haciendo aquí. A veces los grandes problemas tienen las soluciones más simples, todos podemos lograr esa paz interior, sólo que, en muchas ocasiones, la agitación mental no nos permite ver más allá de las experiencias, pensamientos y emociones que tenemos en cada momento.

¿Cómo podemos alcanzarla?

Conocerse a sí mismo y encontrar el balance interior requiere de objetivos básicos y esenciales, por lo que te compartiremos 4 claves esenciales para disfrutar en plenitud tu bienestar mental:

  1. Practica la autoconsciencia y la autoobservación

Obsérvate a tí mismo a lo largo del día. No se trata de “mirarte” literalmente, sino de tomar consciencia de aquello que estás experimentando en cada momento: los pensamientos que vienen a tu mente, las emociones que estas experimentando, etc. Así estarás entrenando a la llamada “consciencia testigo”: la parte de ti que observa, sin juzgar.

2. Practica el desapego

Practicar el desapego no significa tener que renunciar a ningún propósito u objetivo. Sino que es la única forma de disfrutar de la verdadera libertad. Sólo desde el desapego puedes actuar libremente para conseguir aquello que deseas. Una vez que has hecho todo lo que estaba en tu mano, suelta y deja ir aquello hacia lo que sentías apego, ya sea un anhelo del pasado, o un deseo sobre el futuro. Suelta y confía. Lo que tenga que ser, será.

3. Gestiona tus emociones

Para poder gestionar las emociones correctamente, es preciso aprender a observarlas e identificarlas. Gestionar tus emociones te ayudará a tener una mejor experiencia de vida y encontrar la calma interior. Tus emociones, correctamente gestionadas, pueden convertirse en tus mejores aliadas para avanzar; pueden actuar de alarma para avisarte de que te estás desviando del camino de la felicidad y la paz interior que buscas.

4. Vive el presente

Uno de los grandes errores que cometemos a lo largo de nuestra vida es condicionar nuestra felicidad y nuestra paz interior a objetivos del futuro, o anclarnos a recuerdos del pasado. Sin embargo, la verdadera felicidad reside en el ahora, en el presente, que es lo único que verdaderamente existe, y donde suceden todas las oportunidades reales de nuestras vidas.

La paz interior y la felicidad van de la mano: si tienes calma interior y armonía en tu vida, de manera natural disfrutarás de una vida repleta de felicidad y paz interior. Cuida tu salud mental ya que es tan importante como la salud física.

#PazInterior #HencoTips #BalanceDeVida

¿Cómo aumentar tu productividad al máximo?

La vida diaria impone presiones y ritmos de trabajo que detonan el estrés de nuestros colaboradores, contar con buenos hábitos y saber ordenar los procesos rutinarios son parte importante que contribuyen al bienestar y la estabilidad aligerando la carga de trabajo.

Algunos cambios simples pueden ayudarte a mejorar tus labores, te compartimos 6 tips que te ayudarán a sobrellevar mejor la carga de trabajo:

Checklist para el día siguiente: Organiza con notas o recordatorios lo que no puedes posponer o dejar pasar mañana, calcula los tiempos aproximados que te tomará realizar cada actividad y prioriza las tareas. Debes resaltar los logros del día e incluir lo que te falto o lo que pudo salir mejor. Dale orden hoy a lo que puedes hacer mañana.

Aprende a destacar y prioriza: Debes de clasificar tus actividades y descartar lo que no es importante en el momento. Aprende a decir “no” y administra tu tiempo, de esta manera autoimpones, cumpliendo tus plazos en la entrega de algún proyecto o actividad importante.

Enfócate y desconéctate: Debes encontrar tu ritmo de trabajo, controlarlo y regularlo, así sea de trabajo o de relajarse es lo mismo. La cuestión es que encuentres un balance y la oportunidad de saber distinguir donde termina uno y comienza el otro. Las rutinas se pueden volver divertidas o menos complicadas si le pones entusiasmo.

Descansos y entrenamientos: Todos necesitamos un break para recuperarnos y volvernos a enfocar en el trabajo pero esto no quiere decir que dejemos de trabajar, si no que puedes romper la escena para checar tus cosas personales, relajarte, intercambiar ideas, cambiar el enfoque de la actividad, ajustar postura entre muchas otras, el propósito es recargar tus baterías para continuar con más energía.

Organiza tus juntas de trabajo: No hagas una reunión sin un plan, preparación, agenda y propósitos claros esto te ayudará a definir más rápido los temas a tratar más urgentes y darles resolución a la brevedad.

Cuida tus percepciones ambientales: Selecciona el tipo de música adecuada, cuida el orden de tu oficina, automóvil, ajusta tus tiempos de traslados, etc. Parece algo sin importancia pero no lo es, todos los estímulos que recibes detonan o afectan tus niveles de estrés. Nuestros sentidos son canales de contacto con el medio ambiente, lo que vemos, oímos, sentimos, olemos y tocamos nos estimula de manera positiva o negativa.


Es necesario que sepas controlar lo que percibes y no dejar que aspectos de la rutina cotidiana te invadan y afecten al grado que se conviertan en un obstáculo para tu rendimiento.

Aprende a cambiar la página, comenzar de nuevo y abrirte a nuevas ideas. En este presente la vida requiere de más tolerancia, equilibrio, flexibilidad y llevársela con calma. Ve a dormir en paz, cierra el ciclo; y comienza de nuevo.