Una emoción dominante en la pandemia

Durante los últimos 18 meses gran parte de nuestra vida ha cambiado, tanto emocionalmente como socialmente, hemos tenido que reaprender a relacionarnos, ya que ahora pasamos más tiempo con las personas que vivimos y menos con quienes forman parte de nuestro entorno laboral y social, lo cual podría estar afectando de alguna manera nuestra salud mental.

Cuando hablamos de salud mental, por lo general pensamos en los dos extremos: Por un lado, la depresión y por el otro el bienestar total. Pero cuando nos sentimos en un punto medio, donde no estamos deprimidos ni tampoco funcionando a pleno, a esto le llamamos languidez.

A algunos nos cuesta trabajo tratar de explicar lo que hemos sentido en todos estos meses, hemos pasado por varias emociones: miedo, enojo, preocupación, incertidumbre, tristeza… y a veces sentimos más de una al mismo tiempo, sin poder explicarlas, mucho menos controlarlas.

Pero, ¿Qué es la languidez?

Es una sensación de vacío y estancamiento. Es cuando sentimos que el tiempo pasa muy lento y nosotros no hacemos nada, no tenemos la energía para hacerlo, nos falta alegría y rumbo.

Es un estado en el que entras sin apenas darte cuenta porque aparentemente es leve, pero que te mantiene desmotivado y puede derivar en bajo rendimiento laboral y en problemas psicológicos más complicados.

La importancia de reconocer la languidez

Entender que nos sentimos de esta manera es el primer paso para abordarlo y cuidar nuestra salud mental. El peligro radica en que, una vez que comencemos a presentar languidez es posible que no notemos la disminución de motivación o el impulso que nos daban las cosas, simplemente nos volvemos indiferentes, no buscamos ayuda ni queremos ayudarnos y no logramos ver incluso nuestro propio desinterés.

¿Cómo podemos lidiar con ella?

Lo importante es tratar de ponerle nombre a lo que sentimos, siempre es bueno identificar nuestras emociones y trabajarlas, más si son negativas. Si no logramos afrontarlas con nuestros propios recursos, tenemos que pedir ayuda de especialistas.

A continuación, compartimos algunas recomendaciones que podrán ayudarnos a afrontarla:

  1. El primer paso es identificarla y nombrarla, esto nos ayuda a no estar tratando de adivinar o entender qué es lo que nos está pasando.
  1. Establecer objetivos a corto plazo, sencillos; no se trata de poner una meta de vida, sino de pequeñas actividades que requieran nuestra atención absoluta: cocinar, leer un libro, ver una película, etc.  Así dejaremos de divagar.
  1. Respetar los horarios para cada actividad del día: trabajo, familia, entretenimiento. No se trata de limitarnos, sino de establecer rutinas que nos den pequeñas certezas.
  1. No esperemos controlar lo que pasa fuera de nosotros, lo que sí es que podemos empezar a decidir cómo vamos a reaccionar ante lo que pasa. Pueden quitarnos todo menos una cosa: la actitud que tomamos ante un conjunto de circunstancias. Por más frustrante que sea la situación, somos libres de decidir nuestra actitud ante ella y nuestra forma de reaccionar.
  2. Centrarnos en el presente. El centrarnos en el presente nos provoca un bienestar porque nos ofrece una sensación de control a nuestro alrededor, el truco está en identificar nuestras preocupaciones para luego dejarlas ir.

Hay que tratar de minimizar todo lo que sabemos que puede boicotearnos y dejar preparadas ciertas pequeñas cosas que harán la diferencia en nuestro día a día, por ejemplo:

Levantarnos constantemente de nuestro lugar de trabajo porque nuestro cerebro nos propone algo “supuestamente más importante que hacer” solo responde a un estado de ansiedad y hay que tratar de controlarlo, en este caso lo ideal sería tener a la mano esas ciertas cosas que nos hacen movernos constantemente de nuestro lugar (ya sea una taza de café sobre la mesa, agua, fruta, etc.) para así poder continuar con nuestra concentración. 

También el pensar en el aquí y en al ahora nos puede ayudar a combatir este estado anímico.

Recuerda que el primer paso es aceptar nuestras emociones, esto nos dará la oportunidad de darle voz a la desesperación interna y comenzar a iluminar el camino para salir del vacío. En Henco nos preocupamos por ti y reconocemos la importancia de cuidar todos los aspectos de nuestra salud, así que, si te encuentras en esta situación, ponle atención, pon en práctica las recomendaciones de este artículo y pide ayuda en caso necesario, ¡tu bienestar es lo más importante!

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