¿Cómo alcanzar el equilibrio vida-trabajo?

El entorno laboral se vuelve cada día más competitivo y exigente, lograr equilibrar la vida personal y las responsabilidades laborales es un desafío para la gran mayoría de trabajadores. Las empresas han aumentado su enfoque en la calidad de sus productos y servicios, incrementando también las expectativas y responsabilidades de sus colaboradores. Como resultado, ahora no es nada extraño ver personas que trabajan demasiado y para quienes su vida personal se basa solo en lo laboral.

Alcanzar el equilibrio laboral y personal no solo beneficia a los empleados que pueden ver reducidos sus niveles de estrés, sino que además beneficia a aquellos empleadores que garantizan equilibrio personal y profesional en sus centros de trabajo, obteniendo a cambio trabajadores más leales, más productivos y con menor ausentismo.

A continuación, te sugerimos realizar estos 5 pasos para lograr ese balance vida-trabajo:

1. Toma control de tu propio bienestar

 “Tenemos que dejar de mirar para otro lado; depende de nosotros como individuos tomar el control y la responsabilidad del tipo de vida que queremos llevar.” Todos tenemos distintas nociones de que está bien y mal en nuestras vidas.

Un error muy común que tienen las personas es pensar que la jubilación es la libertad y no es así, es esencial el buscar el balance en el presente ya que en el futuro tus fuerzas y energía serán muy distintas a la que tienes hoy.

2. Crea una lista de actividades de tu día  

Para poder empezar a tener esa armonía entre tu vida laboral y tu vida profesional es necesario que hagas una comparación. Crea una lista de tu día ideal e incluye actividades detalladas como: salir a caminar, tiempos de trabajo y de descanso, actividades sociales, familiares y físicas, etc. Tu lista debe responder a la pregunta ¿Qué necesita mi vida para que en 24 horas pueda estar satisfecho conmigo mismo?

Una gran forma para conseguir equilibrio laboral y personal es priorizar tus actividades y distinguir entre las necesarias y las prescindibles. Así podrás identificar cuáles son las tareas verdaderamente importantes y a cuáles no deberás dedicarles más que unos minutos de tu tiempo.

3. Empieza con pequeñas acciones

Los nuevos hábitos parecen pequeños cuando estamos iniciándolos, para lograr el equilibrio entre trabajo y vida personal solo hace falta dividir nuestra meta en pequeñas tareas que podamos cumplir todos los días.

4. Ejercicio y meditación

Diariamente encontramos tiempo para las cosas importantes de nuestra vida como comer, asearnos, trabajar, etc. Pero nos olvidamos de ejercitarnos y meditar, aunque sea 30 minutos al día, puedes tomar ese pequeño tiempo en tus mañanas o en las noches, el objetivo es que comiencen a trabajar tu sistema nervioso y actives tu cuerpo mientras liberas todo el estrés acumulado.

5. No existe el equilibrio laboral y personal perfecto

El trabajo y el tiempo libre pueden variar de una semana a otra, incluso de un día a otro, por eso es importante identificar los tiempos a los que puedas adaptarte para conseguir tus metas.

Debemos recordar que, aunque no siempre podremos tener un perfecto equilibrio entre lo personal y profesional, al final del día tenemos nuestra propia vida allá afuera esperando por vivirla.

Para Henco lo más importante radica en nuestro capital humano, es realmente importante reconocer que los pequeños cambios marcarán tu modo de vivir y tu salud como individuo. ¡Cuídate! ¡Henco somos todos!

¿Cómo aumentar tu productividad al máximo?

La vida diaria impone presiones y ritmos de trabajo que detonan el estrés de nuestros colaboradores, contar con buenos hábitos y saber ordenar los procesos rutinarios son parte importante que contribuyen al bienestar y la estabilidad aligerando la carga de trabajo.

Algunos cambios simples pueden ayudarte a mejorar tus labores, te compartimos 6 tips que te ayudarán a sobrellevar mejor la carga de trabajo:

Checklist para el día siguiente: Organiza con notas o recordatorios lo que no puedes posponer o dejar pasar mañana, calcula los tiempos aproximados que te tomará realizar cada actividad y prioriza las tareas. Debes resaltar los logros del día e incluir lo que te falto o lo que pudo salir mejor. Dale orden hoy a lo que puedes hacer mañana.

Aprende a destacar y prioriza: Debes de clasificar tus actividades y descartar lo que no es importante en el momento. Aprende a decir “no” y administra tu tiempo, de esta manera autoimpones, cumpliendo tus plazos en la entrega de algún proyecto o actividad importante.

Enfócate y desconéctate: Debes encontrar tu ritmo de trabajo, controlarlo y regularlo, así sea de trabajo o de relajarse es lo mismo. La cuestión es que encuentres un balance y la oportunidad de saber distinguir donde termina uno y comienza el otro. Las rutinas se pueden volver divertidas o menos complicadas si le pones entusiasmo.

Descansos y entrenamientos: Todos necesitamos un break para recuperarnos y volvernos a enfocar en el trabajo pero esto no quiere decir que dejemos de trabajar, si no que puedes romper la escena para checar tus cosas personales, relajarte, intercambiar ideas, cambiar el enfoque de la actividad, ajustar postura entre muchas otras, el propósito es recargar tus baterías para continuar con más energía.

Organiza tus juntas de trabajo: No hagas una reunión sin un plan, preparación, agenda y propósitos claros esto te ayudará a definir más rápido los temas a tratar más urgentes y darles resolución a la brevedad.

Cuida tus percepciones ambientales: Selecciona el tipo de música adecuada, cuida el orden de tu oficina, automóvil, ajusta tus tiempos de traslados, etc. Parece algo sin importancia pero no lo es, todos los estímulos que recibes detonan o afectan tus niveles de estrés. Nuestros sentidos son canales de contacto con el medio ambiente, lo que vemos, oímos, sentimos, olemos y tocamos nos estimula de manera positiva o negativa.


Es necesario que sepas controlar lo que percibes y no dejar que aspectos de la rutina cotidiana te invadan y afecten al grado que se conviertan en un obstáculo para tu rendimiento.

Aprende a cambiar la página, comenzar de nuevo y abrirte a nuevas ideas. En este presente la vida requiere de más tolerancia, equilibrio, flexibilidad y llevársela con calma. Ve a dormir en paz, cierra el ciclo; y comienza de nuevo.

Felicidad laboral = Productividad

En la actualidad, muchas personas buscan tener su trabajo al día y ser eficientes en términos de productividad, pero si lo que deseamos es tener una productividad óptima debemos además, aportar un toque de felicidad en las tareas que desarrollamos.

Cuando nos enfocamos en un trabajo que nos gusta creamos satisfacción y alegría, esto nos permite realizar las tareas asignadas con mayor productividad acelerando el proceso y logrando mejores resultados.

A continuación, te compartimos 8 razones por las que trabajar con felicidad eleva la productividad:

  1. Te mantiene motivado y optimista: La motivación es el motor de la productividad, cuando una persona es feliz, conoce su potencial y sabe manejarlo, podrá sacar adelante cualquier dificultad que se le presente, aunque esto implique tomar decisiones bajo presión.
  2. Desarrollas tu talento y das mucho más de ti mismo: Una vez que te sientas cómodo con tu alrededor notarás que el talento natural va a fluir de manera continua lo que deriva en mayor eficiencia y por ende en mayor productividad.
  3. Adaptación al equipo de trabajo: La felicidad mejora la relación que entablamos con los demás por lo que aplica también en el entorno laboral. La felicidad que demos contagia al resto del equipo y se siente mejor trabajar con ellos.
  4. Explotas tu creatividad: La buena vibra y el buen humor abre la mente y esto ayuda a que surjan buenas ideas.
  5. Adaptación a los cambios: Si te encuentras en un estado positivo entenderás mejor los cambios y te resistirás menos a su imposición, esto quiere decir que tu felicidad te permite adaptarte de manera rápida haciendo que tus funciones sean menos radicales al cambiar.
  6. Menos propenso a equivocarse: Cuando realizas una actividad feliz piensas menos en los errores, esto ayuda a no cometerlos. Disfrutas el proceso!
  7. Resuelve problemas, no los crea: La mayoría de los problemas son solucionables en primera instancia, debido a la frustración del momento comienza a dificultarse y no salen a flote los razonamientos necesarios para acabar con el problema, pero cuando se es feliz en el trabajo la habilidad para resolver un problema sale a flote junto con la creatividad y creas un abanico de nuevas soluciones.
  8. Un trabajador feliz es un trabajador saludable: Los accidentes laborales, las enfermedades y las indisposiciones suelen estar a la orden del día eso sin contar el estrés laboral, por lo que es de suma importancia que el trabajador se encuentre feliz en su ambiente de trabajo para estar plenamente enfocado en sus actividades.

Está claro que existe una conexión entre la felicidad en el trabajo y la productividad, una vez que tengamos las dos y los fusionemos en la misma cantidad tendremos la fórmula perfecta para ser más productivos en nuestro entorno laboral.


En Henco nos gusta trabajar con integridad, pasión y entusiasmo, creando personas de alto desempeño sin olvidar nuestra esencia personal, pero sobre todo creando gente feliz que mantenga una visión compartida con objetivos claros y pasión por lo que hace. Tenemos una cultura organizacional distinguida por Great Place To Work 🙂 ¡Porque juntos no tenemos límites!

¿Qué es la resiliencia?

En ocasiones la vida nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño anhelado, problemas económicos, entre otras.

Estas circunstancias nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar. Aquí tenemos dos opciones: dejarnos vencer o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?

Resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite, sobreponerse a ellas e incluso salir fortalecidos. Implica reestructurarnos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De forma que, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial. Se trata de una manera diferente y más optimista de ver el mundo, conscientes de que después de la tormenta llega la calma.

¿Cómo podemos ser más resilientes?

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida.

Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas, desarrollando las habilidades necesarias para enfrentarse a los diferentes retos de la vida. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.

RECOMENDACIONES

A continuación, te compartimos algunas recomendaciones sobre cómo centrarte en potenciar tu propia resiliencia y por tanto aumentar tu capacidad de sobreponerte a las circunstancias difíciles.

1. Cree de manera positiva en tus habilidades. La autoestima juega un papel muy importante en afrontar el estrés y recuperarse de acontecimientos difíciles. Recuérdate habitualmente sobre cuáles son tus fortalezas y logros.

2. Encuentra un sentido y propósito a tu vidaEn ocasiones el hecho de enfrentarnos a una tragedia o mal momento nos motiva a buscar y a encontrar un sentido a nuestra existencia, lo que puede tener un papel muy importante en nuestra recuperación. Esto puede incluir el involucrarse más en nuestra comunidad, cultivar nuestra espiritualidad o participar en actividades que sean significativas para uno mismo.

3. Desarrolla una amplia y sólida red socialEl tener personas capaces de dar afecto y soporte alrededor de uno, actúa como un factor de protección en tiempos de crisis. Es importante el tener personas en las que uno pueda confiar, el compartir nuestros sentimientos, obtener ayuda, recibir feedback positivo y juntos encontrar posibles soluciones, es de mucho valor.

4. Di sí al cambioSer flexible es un parte muy importante de la resiliencia. Aprendiendo como ser más adaptables, estaremos mejor equipados a la hora de responder a una crisis vital. La gente resiliente frecuentemente utiliza estos acontecimientos como oportunidades de moverse en direcciones diferentes.

5. Cultiva de manera activa tu optimismoPermanecer optimista durante periodos complicados puede ser difícil, pero mantener un punto de vista esperanzado es una parte sobresaliente de la resiliencia. Pensar positivo nos motiva a comprender que los obstáculos son transitorios y que uno posee las habilidades para enfrentarse a ellos (aunque no los tengamos, los podemos desarrollar).

6. Cuídate, nútrete, acompáñateCuando estamos estresados es fácil que no nos cuidemos tanto y dejemos de lado nuestras propias necesidades, haciendo menos ejercicio y no durmiendo lo necesario. Organízate y saca tiempo para hacer actividades que te gusten. Cuidando de tus propias necesidades, puedes darte un empujón para mejorar tu salud en general y tu resiliencia en particular y así afrontar con garantías tus retos vitales.

7. Desarrolla tus habilidades de solución de problemasAquellos que pueden sacar diferentes soluciones a un problema serán capaces de afrontarlo mejor que aquellos que no. Cuando te enfrentes a un nuevo reto, haz un listado de algunas de las soluciones potenciales al mismo, experimenta con diferentes estrategias y céntrate en desarrollar una vía para aquellos problemas más comunes.

8. Proponte metasCuando te encuentres a ti mismo abrumado por una situación determinada, céntrate en afrontar cada cosa a su momento, de lo más urgente a lo más importante. Haz una lluvia de ideas de las posibles alternativas, y diseña los pasos a seguir para conseguir estas metas.

9. Da pasos para solucionar el problemaEl hecho de esperar a que pase la dificultad suele prolongar las crisis. En vez de eso, comienza a trabajar en resolver ese asunto de manera inmediata. Puede ser que no haya una solución fácil pero siempre hay alternativas posibles para hacerlo más llevadero.


La resiliencia puede llevar un tiempo para ser construida, por lo que no te desmotives si sigues teniendo situaciones que te causan problemas. En realidad, la resiliencia no es algo extraordinario que solo pocas personas poseen, puede ser aprendida por casi todos, así que sigue trabajando en construirla y poco a poco notarás la diferencia.

¿Qué son las pausas activas?

Las pausas activas nos ayudan a realizar breves descansos durante nuestra jornada laboral además sirven para recuperar energía, mejorar el desempeño y la eficiencia en el trabajo, podemos realizarlas a través de técnicas o ejercicios que ayudan a reducir la fatiga laboral y prevenir el estrés.

También ayudan a fortalecer nuestro cuerpo adquiriendo beneficios a nivel cardiovascular y respiratorio.

Para realizar una pausa activa no necesitamos mas de 15 minutos e incluso puede realizarse en un espacio pequeño ya que los movimientos pueden hacerse en un mismo lugar.

¿Qué ejercicio podemos realizar?

  1. Subir y bajar escaleras
  2. Poner música y bailar
  3. Practicar activación de la respiración, solo/a o en grupos, así como masajes en el cuello y hombros
  4. Realizar ejercicios de coordinación y estiramiento
  5. Salir a caminar a un parque o por los corredores de la oficina.

Lectura recomendada: Estiramientos para principiantes

¿Qué beneficios brindan las pausas activas?

  • Disminuye el estrés
  • Favorece el cambio de posturas y rutina
  • Libera estrés articular y muscular
  • Estimula y favorece la circulación
  • Mejora la postura
  • Favorece la autoestima y capacidad de concentración
  • Motiva y mejora las relaciones interpersonales, promueve la integración social
  • Disminuye riesgo de enfermedad profesional
  • Mejora el desempeño laboral

Las pausas activas deben estar enfocadas en incluir ejercicios de fuerza y de condición cardiovascular para aumentar la intensidad física y disminuir la laboral.

Es recomendable que estas pausas activas se realicen mínimo 2 veces al día, la primera en la mañana a manera de calentamiento y la segunda a mitad o al final de la jornada para que los músculos puedan relajarse y estirarse.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de realizar pausas activas?

1. La respiración debe ser profunda, lenta y rítmica.

2. Relájate mientras pongas en práctica los ejercicios

3. Concéntrate en sentir el trabajo que realices en los músculos

4. No debe existir dolor

5. Elige el ejercicio adecuado en la zona donde sientas acumulado más cansancio.

6. Realiza los ejercicios suavemente con respiración adecuada.

Disminuir los niveles de estrés ayuda a mejorar la concentración y reducir los riesgos de enfermedades, con las pausas activas se libera estrés articular y muscular generando un mejor desempeño laboral además mejorar la calidad de vida.


Estamos acostumbrados a pasar muchas horas trabajando, sentados delante de una computadora sin apenas tener tiempo para realizar ejercicio durante la semana, por eso para que la falta de tiempo no sea una excusa comienza a practicar pausas activas durante el trabajo y cuéntanos como te fue 😉 #HencoSomosTodos